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🫁 Vía aérea, ventilación y oxigenación

Qué evalúa esta área

Es la única del temario en la que un error se paga en minutos. Todo lo demás puede esperar al hospital; una vía aérea perdida no. Las preguntas piden reconocer el problema, elegir la maniobra o el dispositivo adecuado al hallazgo y anticipar la complicación que cada elección introduce.

Reconocer el problema antes de resolverlo

La vía aérea se evalúa por lo que se oye y por lo que se ve. El ronquido sugiere obstrucción por la lengua en un paciente con nivel de consciencia deprimido; el gorgoteo indica líquido y exige aspiración; el estridor señala obstrucción de la vía aérea superior; las sibilancias son un problema de la vía aérea inferior. El silencio absoluto en un paciente que hace esfuerzos respiratorios visibles es el hallazgo más alarmante de todos.

Conviene separar tres estados que no se tratan igual. La dificultad respiratoria es el paciente que trabaja para respirar y lo consigue; la insuficiencia respiratoria es el paciente que trabaja y ya no lo consigue, con nivel de consciencia deteriorado y esfuerzo que decae; el paro respiratorio es la ausencia de ventilación eficaz. El paso de la segunda al tercero suele ser silencioso, y el signo que lo anuncia no es un valor numérico sino un paciente que se calma sin motivo.

Maniobras y dispositivos básicos

La apertura manual se hace con inclinación de la cabeza y elevación del mentón, o con tracción mandibular cuando se sospecha lesión cervical. La cánula orofaríngea se mide desde la comisura de los labios hasta el ángulo de la mandíbula y sólo se coloca en pacientes sin reflejo nauseoso; la cánula nasofaríngea tolera pacientes con reflejo conservado, pero su uso se evita ante sospecha de fractura de base de cráneo. Ambas mantienen abierto un espacio: ninguna protege por sí sola frente a la aspiración.

La ventilación con bolsa-válvula-mascarilla depende de dos cosas que se aprenden con la mano: el sellado de la mascarilla y el volumen justo para ver elevarse el tórax. Dos rescatistas ventilan mejor que uno. Los dos errores frecuentes son ventilar demasiado rápido y ventilar con demasiado volumen; ambos aumentan la presión en la vía aérea, insuflan el estómago y favorecen la regurgitación, además de reducir el retorno venoso.

Oxigenación y monitorización

Los dispositivos de oxígeno se eligen por el objetivo, no por costumbre: la cánula nasal para necesidades bajas en un paciente que ventila bien, la mascarilla con reservorio para necesidades altas en un paciente que ventila por sí mismo, y la ventilación asistida cuando el paciente no mueve aire suficiente, situación en la que ningún dispositivo pasivo sirve. Oxigenar no es ventilar: dar oxígeno a alto flujo a un paciente que no ventila no corrige la retención de dióxido de carbono.

La pulsioximetría mide la saturación de la hemoglobina y tiene limitaciones conocidas: intoxicación por monóxido de carbono, mala perfusión periférica, hipotermia, anemia grave, movimiento y esmalte de uñas. La capnografía mide dióxido de carbono espirado y aporta información que la oximetría no da: confirma la posición de un dispositivo avanzado, refleja la ventilación en tiempo real y cambia cuando cambia la perfusión.

Manejo avanzado y reanimación

En el nivel avanzado se emplean dispositivos supraglóticos y la intubación endotraqueal. El principio que gobierna todos ellos es el mismo: la colocación se confirma por varios métodos y se reconfirma tras cada movilización del paciente, porque el desplazamiento del dispositivo es la complicación más letal y la más silenciosa. La técnica concreta, la selección de dispositivos y cualquier fármaco asociado corresponden al protocolo del sistema y a la formación presencial, no a un material de repaso. En reanimación cardiopulmonar, el material se limita a los principios: compresiones de calidad, interrupciones mínimas, desfibrilación temprana cuando el ritmo lo permite y seguridad del equipo al descargar. Las secuencias, frecuencias y energías se toman del protocolo vigente del sistema al que pertenece el proveedor.

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Preguntas de muestra (35)

1. El ronquido audible en un paciente con nivel de consciencia deprimido indica:

  1. Una acumulación de líquido en la vía aérea que exige aspiración
  2. Un patrón respiratorio normal durante el sueño profundo del paciente
  3. Una obstrucción parcial por la lengua contra la pared faríngea posterior
  4. Una obstrucción de la vía aérea inferior por broncoconstricción difusa

El ronquido corresponde a una obstrucción parcial producida por la caída de la lengua hacia la pared faríngea, y se resuelve con una maniobra de apertura manual o con un dispositivo. Las guías de vía aérea reservan el gorgoteo para el líquido y las sibilancias para la vía aérea inferior.

2. El gorgoteo audible durante la respiración de un paciente indica:

  1. Presencia de líquido en la vía aérea que exige aspiración inmediata
  2. Una obstrucción producida por la lengua contra la pared posterior
  3. Broncoconstricción de la vía aérea inferior en ambos campos pulmonares
  4. Un estrechamiento de la vía aérea superior por edema inflamatorio agudo

El gorgoteo indica líquido en la vía aérea, ya sea sangre, vómito o secreciones, y exige aspiración antes de continuar con cualquier otra intervención. Las guías de vía aérea advierten de que administrar oxígeno sobre una vía aérea llena de líquido no resuelve el problema.

3. El estridor se diferencia de las sibilancias porque el estridor:

  1. Aparece exclusivamente en pacientes adultos con enfermedad crónica
  2. Procede de los bronquios de mediano y de pequeño calibre del pulmón
  3. Se ausculta sólo con estetoscopio en las bases de ambos pulmones
  4. Procede de la vía aérea superior y suele oírse durante la inspiración

El estridor procede de la vía aérea superior y suele ser inspiratorio, mientras que las sibilancias proceden de la vía aérea inferior y predominan en la espiración. Las guías de vía aérea utilizan esa localización para orientar la causa y la intervención apropiada.

4. El silencio auscultatorio en un paciente que realiza esfuerzos respiratorios visibles indica:

  1. Una técnica incorrecta de auscultación que debe repetirse de inmediato
  2. Una mejoría del cuadro que permite espaciar las reevaluaciones
  3. Un flujo aéreo prácticamente nulo, hallazgo de máxima gravedad
  4. Un patrón normal en pacientes con enfermedad respiratoria de larga evolución

Un paciente que trabaja para respirar y no genera ningún ruido audible mueve un volumen de aire prácticamente nulo, hallazgo de máxima gravedad. Las guías de vía aérea advierten de que ese silencio se interpreta con frecuencia como mejoría, error que retrasa la intervención.

5. La insuficiencia respiratoria se distingue de la dificultad respiratoria porque en la insuficiencia:

  1. El paciente respira mejor y ha resuelto su compromiso ventilatorio
  2. El esfuerzo ya no logra mantener la ventilación y el estado mental se deteriora
  3. El paciente refiere ansiedad sin ningún hallazgo objetivo en la exploración
  4. La frecuencia respiratoria se mantiene siempre dentro de valores normales

En la dificultad respiratoria el paciente trabaja y lo consigue; en la insuficiencia trabaja y ya no lo consigue, con deterioro del estado mental y esfuerzo que decae. Las guías de vía aérea sitúan ese punto de inflexión como el momento en que puede requerirse ventilación asistida.

6. El signo que anuncia el paso de la insuficiencia respiratoria al paro respiratorio es:

  1. La referencia del paciente a una mejoría subjetiva de su sensación de ahogo
  2. La aparición de una tos seca persistente durante toda la valoración
  3. El aumento del volumen de las sibilancias auscultadas en ambos hemitórax
  4. El descenso del esfuerzo respiratorio junto con el deterioro del estado mental

La transición hacia el paro respiratorio se anuncia por la disminución del esfuerzo y el deterioro del estado mental, no por un cambio en un valor numérico. Las guías de vía aérea insisten en que un paciente que se calma sin motivo se está agotando, no mejorando.

7. La maniobra de tracción mandibular está indicada cuando:

  1. Se sospecha lesión de la columna cervical en el paciente
  2. No existe ninguna sospecha de lesión de la columna cervical
  3. El paciente conserva el reflejo nauseoso durante la exploración inicial
  4. El paciente presenta secreciones abundantes en la cavidad orofaríngea

La tracción mandibular abre la vía aérea desplazando la mandíbula sin extender el cuello, lo que la hace apropiada ante sospecha de lesión cervical. Las guías de vía aérea reservan la inclinación de la cabeza con elevación del mentón para los pacientes sin ese mecanismo.

8. La aspiración de la vía aérea debe realizarse:

  1. Sólo después de haber administrado oxígeno durante varios minutos seguidos
  2. De forma continua durante todo el traslado hasta el centro receptor
  3. Introduciendo la sonda a ciegas hasta encontrar resistencia en la faringe
  4. Bajo visión directa y durante periodos breves, según el protocolo

La aspiración se realiza bajo visión directa y durante periodos breves, porque además de retirar secreciones retira oxígeno y puede estimular reflejos indeseables. Las guías de vía aérea piden preoxigenar cuando el estado del paciente lo permite y reevaluar tras cada aspiración.

9. La cánula orofaríngea está contraindicada en un paciente que:

  1. Conserva el reflejo nauseoso, porque puede provocar vómito y aspiración
  2. Está inconsciente y no conserva ningún reflejo nauseoso residual
  3. Presenta secreciones abundantes en la cavidad oral que deben aspirarse
  4. Requiere ventilación con dispositivo de bolsa, válvula y mascarilla facial

La cánula orofaríngea sólo se coloca en pacientes sin reflejo nauseoso, porque en quien lo conserva provoca náusea, vómito y riesgo de aspiración. Las guías de vía aérea básica la consideran un complemento de la ventilación, no una alternativa a la maniobra manual de apertura.

10. La medición de una cánula orofaríngea antes de colocarla se realiza:

  1. Desde la punta de la nariz hasta el hueco supraesternal del paciente
  2. Con una cinta métrica aplicada sobre la cara anterior del cuello
  3. Desde la comisura de los labios hasta el ángulo de la mandíbula
  4. Estimando la longitud a partir de la altura total del paciente atendido

La cánula orofaríngea se mide desde la comisura de los labios hasta el ángulo de la mandíbula o el lóbulo de la oreja. Las guías de vía aérea advierten de que una cánula demasiado larga o demasiado corta puede empeorar la obstrucción en lugar de resolverla.

11. La cánula nasofaríngea se evita ante la sospecha de:

  1. Nivel de consciencia disminuido sin ningún antecedente traumático
  2. Se sospecha una obstrucción producida por la lengua del paciente
  3. Fractura de la base del cráneo o traumatismo facial importante
  4. Necesidad de ventilación asistida con dispositivo de bolsa y mascarilla

La cánula nasofaríngea se evita ante sospecha de fractura de la base del cráneo o traumatismo facial importante, por el riesgo de una vía de inserción inadecuada. Las guías de vía aérea destacan que, a diferencia de la orofaríngea, se tolera en pacientes con reflejo nauseoso conservado.

12. El indicador más fiable de una ventilación eficaz con bolsa y mascarilla es:

  1. La cantidad de aire que el reservorio de la bolsa contiene en cada ciclo
  2. El ruido que produce la válvula del dispositivo con cada insuflación
  3. La elevación visible del tórax con cada insuflación administrada
  4. El número de insuflaciones administradas por minuto durante la asistencia

La elevación visible del tórax indica que el aire está llegando al pulmón, y su ausencia obliga a revisar el sellado, la posición de la cabeza y la permeabilidad de la vía aérea. Las guías de ventilación la sitúan como la comprobación básica de eficacia en el ámbito prehospitalario.

13. La técnica de ventilación con bolsa y mascarilla realizada por dos proveedores resulta preferible porque:

  1. Un proveedor sella la mascarilla con ambas manos y el otro insufla
  2. El conjunto consume mucho menos oxígeno del cilindro de la unidad
  3. Permite administrar un volumen mucho mayor con cada una de las insuflaciones
  4. Reduce el número de insuflaciones necesarias durante toda la reanimación

Con dos proveedores, uno se dedica al sellado de la mascarilla con ambas manos y a la apertura de la vía aérea mientras el otro insufla, lo que mejora la eficacia. Las guías de ventilación consideran el sellado deficiente la causa más frecuente de fracaso de esta técnica.

14. La insuflación excesivamente rápida o con demasiado volumen produce:

  1. Un aumento del volumen de aire que alcanza la superficie de intercambio
  2. Una oxigenación mucho mejor de la sangre que llega a los tejidos
  3. Una reducción de la presión intratorácica que favorece el retorno venoso
  4. Aumento de la presión en la vía aérea, insuflación gástrica y riesgo de regurgitación

Ventilar demasiado rápido o con demasiado volumen eleva la presión en la vía aérea, insufla el estómago, favorece la regurgitación y reduce el retorno venoso. Las guías de ventilación lo señalan como uno de los errores más frecuentes y más perjudiciales durante la reanimación.

15. Si el tórax no se eleva durante la ventilación con bolsa y mascarilla, la primera comprobación es:

  1. El sellado de la mascarilla y la posición de la cabeza del paciente
  2. La marca y el modelo del dispositivo empleado durante la ventilación
  3. La presión del regulador del cilindro de oxígeno de la unidad asistencial
  4. El número total de insuflaciones administradas desde el inicio del episodio

La ausencia de elevación torácica obliga a revisar primero el sellado y la posición de la cabeza, que son las causas más frecuentes de fracaso, y después la permeabilidad de la vía aérea. Las guías de ventilación describen esa secuencia de comprobaciones antes de cambiar de estrategia.

16. La mascarilla con reservorio no recirculante está indicada en un paciente que:

  1. Requiere ventilación asistida por agotamiento del esfuerzo respiratorio
  2. No respira en absoluto y requiere ventilación asistida inmediata
  3. Presenta una obstrucción completa de la vía aérea superior por cuerpo extraño
  4. Ventila por sí mismo y necesita una concentración elevada de oxígeno

La mascarilla con reservorio aporta una concentración elevada de oxígeno a un paciente que ventila por sí mismo con un volumen suficiente. Las guías de oxigenación advierten de que en un paciente que no mueve aire de forma adecuada ningún dispositivo pasivo resuelve el problema.

17. La diferencia entre oxigenar y ventilar consiste en que:

  1. Ambos términos son sinónimos y se emplean de forma intercambiable
  2. Oxigenar aporta oxígeno y ventilar moviliza aire para eliminar dióxido de carbono
  3. Oxigenar depende del corazón y ventilar depende sólo del músculo diafragma
  4. Ventilar corresponde al nivel avanzado y oxigenar al nivel básico de asistencia

Oxigenar es aportar oxígeno y ventilar es movilizar aire, proceso que además elimina dióxido de carbono. Las guías de oxigenación insisten en la distinción porque un paciente que no ventila no mejora su retención de dióxido de carbono aunque reciba oxígeno a alto flujo.

18. La cánula nasal resulta apropiada para un paciente que:

  1. Necesita ventilación asistida por deterioro del nivel de consciencia
  2. Se encuentra en paro respiratorio y no realiza ningún esfuerzo
  3. Presenta una obstrucción completa de la vía aérea que impide el paso de aire
  4. Ventila con normalidad y requiere un aporte moderado de oxígeno

La cánula nasal aporta oxígeno complementario a un paciente que ventila con normalidad y suele tolerarse mejor que la mascarilla. Las guías de oxigenación la reservan para necesidades moderadas y advierten de que no sustituye a la ventilación asistida cuando esta es necesaria.

19. La pulsioximetría mide:

  1. El porcentaje de hemoglobina saturada, sin informar sobre la ventilación
  2. La cantidad total de aire inspirado en cada ciclo respiratorio
  3. La concentración de dióxido de carbono presente en el aire espirado
  4. La presión que la sangre ejerce sobre la pared de las arterias periféricas

La pulsioximetría estima el porcentaje de hemoglobina saturada y no informa sobre la ventilación ni sobre la eliminación de dióxido de carbono. Las guías de oxigenación piden interpretarla junto al trabajo respiratorio y al estado mental, no de forma aislada.

20. Las situaciones que restan fiabilidad a la lectura de un pulsioxímetro incluyen:

  1. Un paciente tranquilo y bien perfundido durante toda la valoración
  2. Mala perfusión, hipotermia, anemia grave, movimiento e intoxicación por monóxido
  3. Una temperatura ambiental agradable durante la asistencia prestada al paciente
  4. Una frecuencia respiratoria dentro de los valores habituales para la edad

La mala perfusión periférica, la hipotermia, la anemia grave, el movimiento, el esmalte de uñas y la intoxicación por monóxido de carbono restan fiabilidad a la lectura. Las guías de oxigenación advierten de que en esta última puede mostrarse un valor falsamente tranquilizador.

21. La capnografía aporta información que la pulsioximetría no ofrece porque:

  1. Registra la actividad eléctrica del corazón durante toda la reanimación
  2. La temperatura central del paciente de forma continua y fiable
  3. Determina la concentración de hemoglobina circulante del paciente atendido
  4. Refleja la ventilación en tiempo real y confirma la posición de un dispositivo

La capnografía mide el dióxido de carbono espirado, refleja la ventilación en tiempo real, confirma la posición de un dispositivo avanzado y cambia cuando cambia la perfusión. Las guías de manejo de la vía aérea la consideran el método más fiable de confirmación continua.

22. El principio que gobierna el uso de cualquier dispositivo avanzado de vía aérea es:

  1. Confirmar la colocación por varios métodos y reconfirmarla tras cada movilización
  2. Colocarlo lo antes posible, antes que cualquier maniobra básica
  3. Mantenerlo sin comprobaciones adicionales hasta la llegada al centro receptor
  4. Sustituir con él todas las maniobras básicas de apertura de la vía aérea

La colocación de un dispositivo avanzado se confirma por varios métodos y se reconfirma tras cada movilización del paciente, porque el desplazamiento es la complicación más letal y más silenciosa. Las guías de manejo de la vía aérea sitúan ese principio por encima de la técnica concreta.

23. La colocación de un dispositivo avanzado de vía aérea corresponde:

  1. A cualquier proveedor presente en la escena del suceso atendido
  2. Al nivel de certificación autorizado y al protocolo del sistema
  3. Al proveedor con mayor antigüedad dentro de la tripulación asignada
  4. Al personal del centro receptor una vez que el paciente ha llegado

El uso de dispositivos avanzados de vía aérea depende del nivel de certificación del proveedor y del protocolo del sistema, y actuar por encima del alcance de la práctica constituye una infracción aunque el resultado sea favorable. Este material no describe técnicas ni parámetros de esos procedimientos.

24. La complicación más grave del desplazamiento de un dispositivo avanzado de vía aérea es:

  1. La incomodidad que el dispositivo produce al paciente atendido
  2. La ventilación de un lugar distinto del pulmón, sin signos evidentes
  3. La necesidad de repetir la documentación del informe de llamada del servicio
  4. La pérdida de tiempo durante la transferencia en el centro receptor

Un dispositivo desplazado puede ventilar el esófago o un solo pulmón sin que ello resulte evidente de inmediato, lo que hace de esa complicación la más grave y la más silenciosa. Las guías de manejo de la vía aérea exigen reconfirmar la posición tras cada movilización del paciente.

25. Los principios de una reanimación cardiopulmonar de calidad incluyen:

  1. Compresiones eficaces, interrupciones mínimas y desfibrilación temprana
  2. Ventilar con la mayor frecuencia posible durante toda la reanimación
  3. Comprobar el pulso después de cada una de las compresiones realizadas
  4. Interrumpir las compresiones para documentar cada intervención realizada

La calidad de la reanimación depende de compresiones eficaces, interrupciones mínimas, reexpansión completa del tórax y desfibrilación temprana cuando el ritmo lo permite. Las cifras concretas de frecuencia, profundidad y energía proceden del protocolo vigente del sistema y del consenso aplicable.

26. Antes de administrar una descarga, la comprobación de seguridad consiste en:

  1. Aumentar la energía seleccionada antes de administrar la descarga
  2. Verificar de forma visual y verbal que nadie está en contacto con el paciente
  3. Retirar todos los electrodos de monitorización colocados sobre el tórax
  4. Desconectar el suministro eléctrico completo del vehículo asistencial

La comprobación visual y verbal de que nadie toca al paciente es una medida de seguridad que no admite excepciones antes de una descarga. Las guías de desfibrilación añaden apartar las fuentes de oxígeno a alto flujo y comprobar que la superficie del paciente está seca.

27. La reevaluación de la vía aérea tras cada movilización del paciente responde a:

  1. Un requisito administrativo recogido en el informe de llamada
  2. El riesgo de desplazamiento del dispositivo o de cambio de la posición
  3. La obligación normativa de repetir la evaluación primaria cada cinco minutos
  4. La necesidad de recalcular el flujo de oxígeno administrado al paciente

Cada movilización puede desplazar un dispositivo o modificar la posición de la cabeza y con ella la permeabilidad de la vía aérea, de modo que se reevalúa después de cada cambio. Las guías de manejo de la vía aérea consideran ese desplazamiento la complicación más silenciosa del traslado.

28. Ante un paciente adulto consciente con obstrucción completa de la vía aérea, la actuación se rige por:

  1. La espera hasta que el paciente pierda la consciencia por completo
  2. La improvisación del equipo con el material del que disponga
  3. El protocolo del sistema y la formación presencial recibida
  4. El traslado inmediato sin realizar ninguna maniobra en la escena

Las maniobras de desobstrucción se aplican conforme al protocolo del sistema y a la formación presencial recibida, y varían según la edad y el estado del paciente. Las guías de vía aérea desaconsejan el barrido digital a ciegas por el riesgo de impactar el cuerpo extraño.

29. El gesto universal de atragantamiento consiste en:

  1. Señalar de forma repetida hacia la región alta del abdomen
  2. Llevarse las manos al cuello sin poder emitir sonido alguno
  3. Levantar ambos brazos por encima de la cabeza de forma repetida
  4. Golpear la propia espalda con la mano contraria de forma insistente

Llevarse las manos al cuello sin poder hablar ni toser es el signo universal de obstrucción completa de la vía aérea. Las guías de vía aérea piden preguntar de forma directa si el paciente se está atragantando, porque una respuesta afirmativa sin voz confirma la obstrucción.

30. La posición de olfateo empleada para alinear los ejes de la vía aérea en un adulto:

  1. Comprime el cuello y reduce el flujo de aire hacia el pulmón
  2. Alinea las estructuras y facilita la ventilación y la visualización
  3. Se aplica sin excepción en cualquier paciente traumatizado grave
  4. Está contraindicada en todos los pacientes adultos sin ninguna excepción

La posición de olfateo alinea los ejes oral, faríngeo y laríngeo y facilita la ventilación y la visualización en el adulto. Las guías de vía aérea advierten de que no se aplica ante sospecha de lesión cervical, situación en la que se mantiene la posición neutra.

31. En el lactante, el acolchado se coloca:

  1. Bajo los pies para favorecer el retorno venoso durante la asistencia
  2. Bajo la cabeza, igual que en el paciente adulto de referencia
  3. Bajo la región lumbar para elevar el tórax durante la ventilación
  4. Bajo los hombros, para compensar el occipucio prominente

El occipucio prominente del lactante flexiona el cuello sobre una superficie plana, lo que se compensa acolchando bajo los hombros. Las guías de vía aérea pediátrica reservan el acolchado bajo la cabeza para el adulto, en quien la superficie plana produce el efecto contrario.

32. La hiperextensión del cuello en un lactante durante la apertura de la vía aérea:

  1. Resulta imprescindible para colocar cualquier dispositivo de vía aérea
  2. Es la maniobra de elección en cualquier lactante inconsciente
  3. Puede colapsar la vía aérea en lugar de abrirla, por su flexibilidad
  4. Se aplica siempre que el lactante presente dificultad respiratoria

La vía aérea del lactante es muy flexible y la hiperextensión puede colapsarla, de modo que se busca una posición neutra o ligeramente extendida. Las guías de vía aérea pediátrica describen ese matiz como una de las diferencias prácticas más relevantes respecto del adulto.

33. El manejo de los cilindros de oxígeno exige:

  1. Abrir la válvula por completo antes de conectar el regulador de presión
  2. Guardarlos en cualquier compartimento libre del vehículo asistencial
  3. Aplicar aceite en las conexiones para facilitar el ajuste del regulador
  4. Sujetarlos bien, mantenerlos alejados del calor y evitar productos grasos

Los cilindros de oxígeno se sujetan de forma segura, se mantienen alejados de fuentes de calor y no se manipulan con productos grasos, que pueden inflamarse en presencia de oxígeno a presión. Las normas de seguridad del material lo señalan entre los riesgos más frecuentes de la unidad.

34. La administración de oxígeno en presencia de una fuente de ignición:

  1. Resulta segura si el flujo administrado se mantiene en valores bajos
  2. No implica ningún riesgo añadido para el paciente ni para el equipo
  3. Aumenta el riesgo de incendio y exige retirar la fuente
  4. Está permitida siempre que el paciente permanezca en decúbito supino

El oxígeno favorece la combustión, de modo que su administración en presencia de una fuente de ignición aumenta el riesgo de incendio. Las normas de seguridad piden retirar la fuente y advertir a los presentes antes de iniciar la oxigenoterapia.

35. La ventilación asistida está indicada cuando el paciente:

  1. Solicita de forma expresa que se le administre oxígeno durante el traslado
  2. Refiere ansiedad sin ningún hallazgo objetivo en la exploración
  3. Presenta una frecuencia respiratoria ligeramente superior a la habitual
  4. No moviliza un volumen suficiente pese a su propio esfuerzo respiratorio

La ventilación asistida se indica cuando el volumen movilizado resulta insuficiente, situación que ningún dispositivo pasivo de oxígeno resuelve. Las guías de manejo de la vía aérea piden valorar frecuencia y profundidad de forma conjunta antes de tomar esa decisión.

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