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🚨 Operaciones, seguridad de la escena, extricación y transporte

Qué evalúa esta área

Es la parte del trabajo que no aparece en los manuales clínicos y que sin embargo determina si el proveedor termina el turno entero. Cubre la seguridad personal, la conducción, la escena peligrosa, la extricación, el movimiento del paciente, la comunicación y el mando de incidentes. Las preguntas piden decidir qué se hace antes de acercarse y quién manda en cada situación.

Las fases de una llamada

Una respuesta se organiza en fases: preparación del equipo y del vehículo antes del turno, despacho, respuesta al lugar, llegada y actuación en la escena, transporte, transferencia del paciente en el centro receptor y, por último, la fase de recuperación en la que se limpia, se repone y se documenta. Los fallos más caros ocurren en los extremos: material que faltaba porque no se revisó, y transferencias incompletas porque se contó de memoria.

Seguridad y bienestar del proveedor

Las precauciones estándar parten de tratar toda sangre y todo fluido corporal como potencialmente infeccioso, con el equipo de protección adecuado al riesgo previsible. Una exposición se lava, se notifica y se documenta el mismo día; ocultarla no protege a nadie. El desgaste del oficio es acumulativo: el estrés agudo tras una llamada crítica, el estrés acumulado y sus efectos en el sueño y las relaciones son riesgos laborales reconocidos, y buscar apoyo forma parte de la competencia profesional. La mecánica corporal —carga cerca del cuerpo, espalda recta, giro con los pies, aviso antes de levantar y trabajo coordinado— evita la lesión de espalda que retira a más proveedores del servicio que cualquier agresión.

Vehículo, conducción y posicionamiento

El uso de luces y sirena no otorga derecho de paso: otorga la solicitud de que se ceda el paso, y el conductor conserva el deber de conducir con debido cuidado hacia los demás. Las intersecciones son el punto de mayor riesgo; se cruzan con la expectativa de que el otro conductor no ha visto ni oído el vehículo. El posicionamiento en la vía protege la zona de trabajo, y la salida del vehículo hacia el tráfico es uno de los momentos más peligrosos de la llamada.

Escenas peligrosas y materiales peligrosos

Ante violencia, armas o conducta agresiva, el proveedor se retira y espera a la autoridad competente. En un incidente con materiales peligrosos, el reconocimiento se hace a distancia, con binoculares si hace falta, usando placas, rótulos, documentos de embarque y la guía de respuesta a emergencias. La escena se divide en zona caliente, zona tibia y zona fría; el personal sin la formación y el equipo específicos permanece en la zona fría y, mientras el paciente no esté descontaminado, no se le trata. Situaciones análogas —espacios confinados, riesgo eléctrico, incendio, agua, altura— tienen la misma lógica: acceso reservado al equipo especializado.

Extricación y movilización

La extricación se llama simple cuando no se requieren herramientas de rescate y compleja cuando sí. Su orden es constante: control de riesgos, estabilización del vehículo, acceso al paciente, evaluación y estabilización médica, desatrapamiento y retirada. Sólo un motivo justifica saltarse ese orden: un peligro inmediato o la necesidad de acceder a un paciente más grave, que da lugar a un movimiento de emergencia asumiendo el riesgo de agravar lesiones. La elección del dispositivo de movilización —camilla principal, camilla de cuchara, camilla flexible, chaleco de extricación, tabla larga— se decide por el estado del paciente, el espacio disponible y el protocolo del sistema.

Comunicación y mando de incidentes

La comunicación por radio usa lenguaje claro, breve y sin datos identificativos innecesarios. El informe al centro receptor sigue un orden previsible: identificación de la unidad, edad y sexo, motivo principal, hallazgos relevantes, signos vitales, cuidados aplicados y tiempo estimado de llegada. La transferencia verbal en el hospital no sustituye al informe escrito, y el paciente no se considera transferido hasta que se entrega a alguien de nivel igual o superior. En incidentes grandes, el sistema de comando de incidentes ordena la respuesta con funciones definidas —comando, operaciones, planificación, logística y administración— y con sectores de triaje, tratamiento y transporte. En Puerto Rico, la temporada de huracanes y el aislamiento de comunidades por inundación hacen de la planificación de desastres una competencia operativa y no un tema teórico.

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Preguntas de muestra (35)

1. La fase de preparación de una respuesta comprende:

  1. La valoración del paciente a la llegada al lugar del suceso
  2. La comprobación del vehículo y del material antes de iniciar el turno
  3. La transferencia del paciente en el centro receptor de destino
  4. La cumplimentación del informe de llamada tras finalizar la asistencia

La fase de preparación comprende la comprobación del vehículo, del material y del equipo antes del turno, además de la disponibilidad del personal. Las normas operativas la sitúan como la primera de las fases y advierten de que los fallos que se originan en ella se pagan en la escena.

2. La fase de recuperación posterior a una asistencia incluye:

  1. Limpieza, desinfección, reposición del material y documentación
  2. La valoración primaria realizada al llegar al domicilio del paciente
  3. La conducción de emergencia hacia el centro receptor asignado durante el trayecto de ida
  4. La solicitud de recursos adicionales al centro coordinador

La fase de recuperación incluye la limpieza y desinfección del vehículo, la reposición del material, la documentación y, cuando procede, el apoyo al equipo tras una llamada crítica. Las normas operativas la consideran imprescindible para que la unidad vuelva a estar disponible.

3. La regla básica de seguridad en cualquier escena establece que:

  1. La seguridad del paciente precede siempre a la del propio proveedor
  2. La seguridad del proveedor precede a la del paciente y a la de terceros
  3. La seguridad depende del criterio del proveedor de mayor antigüedad
  4. La seguridad se valora sólo cuando existen indicios evidentes de riesgo durante la aproximación

El orden de prioridad de la seguridad es proveedor, paciente y terceros, porque un proveedor lesionado deja de ser parte de la solución y añade una víctima. Las guías de seguridad en la escena no reconocen excepciones a ese orden.

4. Las precauciones estándar se aplican:

  1. A todo paciente, con independencia del diagnóstico conocido
  2. Sólo a los pacientes con una enfermedad transmisible confirmada
  3. Únicamente en los traslados de larga duración entre hospitales
  4. Exclusivamente cuando el paciente presenta sangrado visible

Las precauciones estándar se aplican a todo paciente porque el estado serológico rara vez se conoce en el ámbito prehospitalario y la selección basada en la apariencia resulta poco fiable. Las normas de control de infecciones ajustan el equipo al riesgo previsible de exposición.

5. Tras un pinchazo accidental con material contaminado, la primera acción es:

  1. Comunicarlo verbalmente al compañero sin dejar constancia escrita
  2. Continuar la asistencia y notificarlo al final del turno de trabajo
  3. Lavar la zona y notificar la exposición conforme al protocolo
  4. Esperar al resultado analítico del paciente antes de notificar nada

Una exposición accidental se lava de inmediato, se notifica y se documenta el mismo día, porque las medidas posteriores tienen un margen temporal limitado. Las normas de control de infecciones establecen ese circuito, que protege al proveedor y permite adoptar las medidas oportunas.

6. El estrés acumulado en el personal de emergencias se considera:

  1. Una debilidad personal que no debe manifestarse ante el equipo durante el turno de trabajo
  2. Un riesgo laboral reconocido cuyo abordaje forma parte de la competencia
  3. Una circunstancia ajena al ámbito profesional del proveedor
  4. Un problema exclusivo del personal con menos experiencia práctica dentro del servicio de emergencias

El estrés agudo tras una llamada crítica y el estrés acumulado a lo largo de la carrera son riesgos laborales reconocidos, con efectos sobre el sueño, la salud y las relaciones. Las normas de bienestar profesional consideran que buscar apoyo forma parte de la competencia, no de la debilidad.

7. Los principios de la mecánica corporal al levantar un peso incluyen:

  1. Mantener la carga cerca del cuerpo y la espalda recta, flexionando las piernas
  2. Levantar con la espalda flexionada y las piernas completamente extendidas
  3. Girar el tronco durante el levantamiento para acortar el recorrido
  4. Levantar con la máxima rapidez posible para reducir el tiempo de esfuerzo realizado por el equipo

La carga se mantiene cerca del cuerpo, la espalda recta y el esfuerzo recae sobre las piernas, girando con los pies y no con el tronco. Las normas de movilización advierten de que la lesión de espalda retira del servicio a más proveedores que cualquier agresión.

8. Antes de un levantamiento en equipo, el proveedor debe:

  1. Levantar sin avisar para no retrasar la movilización del paciente
  2. Anunciar la maniobra y coordinar el momento del esfuerzo
  3. Delegar la coordinación en el miembro con menos experiencia
  4. Dejar que cada miembro levante en el momento que considere oportuno

El levantamiento en equipo se anuncia y se coordina con una señal acordada, porque un esfuerzo desincronizado sobrecarga a un miembro y puede provocar la caída del paciente. Las normas de movilización lo consideran parte de la técnica básica del equipo.

9. El uso de luces y sirena durante un traslado:

  1. Solicita el paso, sin eximir del deber de conducir con debido cuidado
  2. Otorga preferencia absoluta sobre el resto de los vehículos
  3. Exime al conductor de respetar cualquier norma de circulación
  4. Garantiza que los demás conductores han visto y oído el vehículo de emergencia que se aproxima

Las señales de emergencia solicitan el paso pero no eximen del deber de conducir con debido cuidado hacia los demás usuarios de la vía. Las normas de conducción de emergencia advierten de que el conductor conserva la responsabilidad por los daños causados por una conducción imprudente.

10. El punto de mayor riesgo durante una conducción de emergencia es:

  1. El cruce de intersecciones, donde deben extremarse las precauciones
  2. El tramo recto de una vía rápida sin tráfico en sentido contrario
  3. El estacionamiento del vehículo en el garaje de la base asistencial al finalizar el turno de trabajo
  4. La circulación a baja velocidad por una zona residencial con poco tráfico

Las intersecciones concentran la mayor parte de las colisiones de vehículos de emergencia, por lo que se cruzan con la expectativa de que el otro conductor no ha visto ni oído la unidad. Las normas de conducción de emergencia piden reducir la velocidad y comprobar cada carril.

11. La velocidad excesiva durante un traslado de emergencia:

  1. Está justificada siempre que las señales de emergencia estén activadas durante el traslado del paciente
  2. Reduce de forma proporcional el tiempo total de llegada al hospital
  3. Resulta obligatoria cuando el paciente presenta un cuadro grave
  4. Aumenta el riesgo de colisión sin acortar de forma significativa el tiempo

El aumento de velocidad ahorra un tiempo escaso en trayectos urbanos y multiplica el riesgo de colisión, que afecta al paciente, al equipo y a terceros. Las normas de conducción de emergencia piden reservar el uso de señales para las situaciones en que el tiempo condiciona el resultado.

12. En un incidente en la calzada, el vehículo asistencial debe situarse:

  1. En el punto que permita la salida más rápida hacia el hospital
  2. De modo que proteja la zona de trabajo del tráfico circulante
  3. Lo más cerca posible del paciente sin atender a otras consideraciones
  4. Fuera de la calzada, aunque la zona de trabajo quede desprotegida

El vehículo se sitúa de modo que actúe como barrera y proteja la zona de trabajo del tráfico circulante, con las señales de emergencia encendidas. Las normas de seguridad vial anteponen esa función a la comodidad de la salida hacia el centro receptor.

13. El uso de ropa de alta visibilidad en un incidente de tráfico responde a:

  1. Un requisito estético del uniforme reglamentario del servicio
  2. La necesidad de ser visto por los conductores que se aproximan
  3. La obligación de identificar al equipo ante los familiares presentes
  4. La conveniencia de facilitar la documentación fotográfica del suceso

La ropa de alta visibilidad reduce el riesgo de atropello del personal que trabaja en la calzada, especialmente de noche o con mala visibilidad. Las normas de seguridad vial la incluyen entre el equipo obligatorio en cualquier intervención en la vía pública.

14. La salida del vehículo asistencial hacia el lado del tráfico se considera:

  1. Una maniobra sin riesgo si las luces están encendidas
  2. Uno de los momentos de mayor riesgo de la intervención
  3. Un procedimiento habitual que no requiere precaución especial
  4. Una acción obligatoria por el diseño del vehículo asistencial

Salir del vehículo hacia el lado del tráfico expone al proveedor a los vehículos que circulan y es uno de los momentos de mayor riesgo de la intervención. Las normas de seguridad vial piden salir por el lado protegido siempre que sea posible y comprobar antes el tráfico.

15. Ante indicios de violencia en una escena, el equipo debe:

  1. Retirarse a un lugar seguro y solicitar a la autoridad competente
  2. Entrar acompañado por el resto de la tripulación asignada
  3. Entrar con rapidez para evacuar al paciente antes de que aumente el riesgo
  4. Esperar dentro del vehículo con las puertas abiertas hasta que cese

Ante indicios de violencia el equipo se retira a un lugar seguro y solicita a la autoridad competente que asegure la escena antes de entrar. Las guías de seguridad del proveedor no admiten excepciones basadas en el número de intervinientes ni en la urgencia aparente del paciente.

16. Al entrar en un domicilio, la identificación de una vía de salida busca:

  1. Determinar la ruta más corta hacia el vehículo estacionado
  2. Cumplir el procedimiento de evacuación del centro receptor
  3. Facilitar la salida de la camilla con el paciente inmovilizado
  4. Permitir una retirada rápida si la situación se deteriora

Identificar la vía de salida al entrar permite retirarse con rapidez si la escena se deteriora, precaución especialmente relevante en llamadas por conducta agitada o violencia. Las guías de seguridad del proveedor la sitúan entre las medidas básicas de la aproximación.

17. El reconocimiento de un incidente con materiales peligrosos se realiza:

  1. Por el olor de la sustancia derramada sobre el pavimento
  2. Acercándose para leer la etiqueta del recipiente afectado
  3. A distancia, mediante placas, rótulos y documentos de embarque
  4. Preguntando a los testigos presentes sobre el contenido del vehículo

La identificación se realiza a distancia mediante placas, rótulos, documentos de embarque y la guía de respuesta a emergencias, empleando binoculares cuando sea necesario. Las guías de materiales peligrosos advierten de que el olor no es un método de identificación fiable ni seguro.

18. Las tres zonas en que se divide un incidente con materiales peligrosos son:

  1. Zona de mando, zona de operaciones y zona de logística
  2. Zona de triaje, zona de tratamiento y zona de transporte
  3. Zona caliente, zona tibia y zona fría
  4. Zona de acceso, zona de trabajo y zona de descanso del personal

El escenario se divide en zona caliente, donde está el riesgo, zona tibia, donde se realiza la descontaminación, y zona fría, donde se sitúa el mando y la asistencia. Las guías de materiales peligrosos reservan la asistencia sanitaria convencional a la zona fría.

19. El personal sanitario sin formación y equipo específicos permanece:

  1. En la zona caliente, junto al foco del incidente
  2. En la zona fría, y no atiende a pacientes sin descontaminar
  3. En la zona tibia, participando en la descontaminación de los pacientes
  4. En cualquiera de las zonas, según la gravedad de los pacientes

El personal sin formación y equipo específicos permanece en la zona fría y no atiende a pacientes que no han sido descontaminados, porque el contaminante afectaría al equipo y a la unidad. Las guías de materiales peligrosos establecen que la descontaminación precede al tratamiento y al transporte.

20. La guía de respuesta a emergencias empleada en incidentes con materiales peligrosos permite:

  1. Determinar el tratamiento médico definitivo de los pacientes afectados trasladados al centro receptor
  2. Identificar la sustancia y conocer las distancias de seguridad iniciales
  3. Calcular el coste de la intervención realizada por el servicio
  4. Sustituir la intervención del equipo especializado en la escena

La guía de respuesta a emergencias permite identificar la sustancia a partir de su número y conocer las distancias de aislamiento y las precauciones iniciales. Las guías de materiales peligrosos advierten de que no sustituye a la intervención del equipo especializado.

21. El acceso a un espacio confinado está reservado a:

  1. Personal con formación, protección respiratoria y monitorización
  2. Cualquier proveedor que disponga de una cuerda de seguridad sujeta por sus compañeros
  3. El proveedor con mayor antigüedad dentro de la tripulación
  4. Cualquier interviniente si el paciente se encuentra visible desde el exterior del recinto

El acceso a espacios confinados exige formación específica, protección respiratoria y monitorización atmosférica, porque la atmósfera puede ser irrespirable sin ningún signo perceptible. Las guías de seguridad documentan que una proporción elevada de las víctimas son rescatadores improvisados.

22. Ante un cable eléctrico caído sobre un vehículo con ocupantes, la conducta correcta es:

  1. Retirar el cable con un objeto de madera antes de acceder al interior del vehículo
  2. Mantener la distancia, impedir el acercamiento y avisar a la compañía
  3. Indicar a los ocupantes que salten al suelo con rapidez
  4. Rociar la zona con agua para reducir el riesgo eléctrico presente en el pavimento

Ante un cable caído se mantiene la distancia, se impide el acercamiento de terceros y se espera a la compañía suministradora, indicando a los ocupantes que permanezcan dentro salvo peligro inmediato. Las guías de seguridad descartan cualquier intento de manipular el cable.

23. El rescate en el interior de un edificio con humo corresponde:

  1. A cualquier interviniente que disponga de una mascarilla quirúrgica
  2. Al equipo sanitario, si el humo se limita a una sola planta
  3. Al servicio de bomberos, con equipo de protección respiratoria
  4. Al equipo con mayor número de miembros disponibles en la escena

El rescate en interiores con humo corresponde a personal con equipo de protección respiratoria autónomo y formación específica. Las guías de seguridad en la escena rechazan cualquier criterio basado en la extensión aparente del humo, y una mascarilla quirúrgica no ofrece protección respiratoria.

24. La estabilización del vehículo antes de la extricación busca:

  1. Permitir la lectura de la matrícula durante la documentación
  2. Facilitar la retirada del vehículo tras finalizar la asistencia
  3. Reducir el coste de la reparación posterior del vehículo
  4. Impedir cualquier movimiento durante el trabajo en su interior

La estabilización impide el movimiento del vehículo durante el trabajo en su interior, movimiento que pondría en riesgo al equipo y al paciente. Las guías de extricación la sitúan entre las primeras acciones, junto con el control de riesgos y antes del acceso al paciente.

25. El orden de una extricación compleja establece que el acceso al paciente se produce:

  1. Al mismo tiempo que la retirada del paciente fuera del habitáculo
  2. Antes de cualquier medida de control de riesgos en la escena del lugar del suceso atendido
  3. Únicamente cuando el paciente lo solicita de forma expresa
  4. Después del control de riesgos y de la estabilización del vehículo

El orden de la extricación compleja es control de riesgos, estabilización, acceso, estabilización médica, desatrapamiento y retirada. Las guías de extricación admiten alterarlo únicamente ante un peligro inmediato o para acceder a un paciente más grave.

26. El movimiento de emergencia de un paciente se justifica cuando:

  1. La distancia hasta el vehículo asistencial resulta considerable
  2. El paciente refiere incomodidad en la posición en que se encuentra
  3. La tripulación dispone de personal suficiente para realizar el traslado del paciente hasta la unidad
  4. Existe un peligro inmediato o se necesita acceder a un paciente más grave

El movimiento de emergencia asume el riesgo de agravar lesiones y sólo se justifica ante un peligro inmediato o para acceder a un paciente más grave. Las guías de movilización piden documentar el motivo cuando se emplea esa maniobra.

27. La camilla de cuchara resulta especialmente útil porque:

  1. Permite recoger al paciente con un movimiento mínimo
  2. Sustituye la necesidad de inmovilizar la columna cervical
  3. Puede mantenerse bajo el paciente durante varias horas seguidas
  4. Permite trasladar al paciente sin ninguna sujeción adicional

La camilla de cuchara se separa en dos valvas y permite recoger al paciente con un movimiento mínimo, lo que la hace útil ante sospecha de lesión espinal o pélvica. Las guías de movilización desaconsejan mantener al paciente sobre ella de forma prolongada.

28. El chaleco de extricación se emplea de forma característica para:

  1. Sustituir la camilla principal en cualquier traslado del servicio de emergencias médicas del área
  2. Inmovilizar de forma definitiva a un paciente durante el traslado al hospital
  3. Retirar a un paciente sentado limitando el movimiento de la columna
  4. Trasladar a pacientes que caminan por sus propios medios

El chaleco de extricación permite retirar a un paciente sentado en un vehículo limitando el movimiento de la columna cervical y dorsal. Las guías de movilización lo describen como un dispositivo de extricación, no como un sistema de inmovilización prolongada.

29. El número de proveedores necesario para una movilización se determina por:

  1. La preferencia del proveedor que dirige la movilización
  2. La disponibilidad de personal en el momento de la asistencia
  3. El peso del paciente, el entorno y la técnica que se va a emplear
  4. La distancia existente entre el paciente y el vehículo asistencial

El número de proveedores se ajusta al peso del paciente, al entorno y a la técnica, y solicitar apoyo es preferible a asumir un riesgo de lesión. Las normas de movilización advierten de que la sobrecarga es la causa más frecuente de baja laboral del personal de emergencias.

30. La comunicación por radio en el ámbito prehospitalario debe ser:

  1. Extensa y detallada para transmitir toda la información disponible durante la comunicación por radio
  2. Breve, clara y sin datos identificativos innecesarios del paciente
  3. Codificada mediante claves numéricas conocidas sólo por el equipo
  4. Sustituida siempre por la comunicación telefónica con el hospital receptor del paciente atendido

La comunicación por radio se realiza con lenguaje claro, de forma breve y sin transmitir datos identificativos innecesarios, porque la frecuencia es compartida y no es privada. Las normas de comunicación desaconsejan las claves numéricas que no todos los intervinientes conocen.

31. El informe verbal al centro receptor sigue habitualmente un orden que incluye:

  1. La opinión del proveedor sobre el diagnóstico probable del paciente
  2. La descripción completa del recorrido seguido por la unidad asistencial hasta el centro receptor
  3. Unidad, edad y sexo, queja principal, hallazgos, signos vitales y tiempo estimado
  4. Los datos administrativos del paciente y de su compañía aseguradora

El informe al centro receptor sigue un orden previsible que incluye identificación de la unidad, edad y sexo, queja principal, hallazgos relevantes, signos vitales, cuidados aplicados y tiempo estimado de llegada. Las normas de comunicación excluyen las sospechas diagnósticas de ese informe.

32. El control médico fuera de línea se refiere a:

  1. Los protocolos y órdenes permanentes autorizados por el director médico
  2. La consulta en tiempo real con un médico durante la asistencia
  3. La supervisión directa del proveedor por parte de su superior jerárquico
  4. La revisión administrativa de los informes al final del turno

El control médico fuera de línea o indirecto son los protocolos, las órdenes permanentes y la formación autorizadas por el director médico del sistema. El control médico en línea o directo es la consulta en tiempo real durante la asistencia, que corresponde a la segunda opción.

33. La consulta al control médico en línea procede cuando:

  1. La familia del paciente solicita hablar con un médico
  2. El proveedor prefiere compartir la responsabilidad de la decisión
  3. El protocolo lo exige o la situación excede lo previsto en él
  4. El traslado supera una duración determinada de tiempo

La consulta en línea procede cuando el protocolo lo exige o cuando la situación excede lo previsto en él, y su contenido y su resultado se documentan. Las normas de responsabilidad profesional recuerdan que la consulta no traslada la responsabilidad de la ejecución al médico consultado.

34. La transferencia verbal del paciente en el centro receptor:

  1. Complementa el informe escrito y no lo sustituye en ningún caso
  2. Sustituye por completo la necesidad de cumplimentar el informe
  3. Puede omitirse si el informe escrito se entrega en el momento
  4. Corresponde exclusivamente al conductor de la unidad asistencial

La transferencia verbal permite transmitir de inmediato lo relevante, pero no sustituye al informe escrito, que debe completarse igualmente. Las normas de documentación advierten de que el paciente no se considera transferido hasta que el cuidado se entrega a un profesional de nivel igual o superior.

35. El sistema de comando de incidentes tiene por finalidad:

  1. Calcular el coste total de la intervención realizada en el incidente
  2. Determinar la responsabilidad legal de cada uno de los intervinientes
  3. Ordenar la respuesta mediante funciones definidas y una cadena de mando
  4. Sustituir los protocolos asistenciales durante el tiempo del incidente con múltiples víctimas atendido

El sistema de comando de incidentes ordena la respuesta mediante funciones definidas y una cadena de mando única, lo que permite integrar a varios servicios. Las guías de organización de incidentes lo aplican con independencia del tamaño del suceso.

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