Agrupa a los pacientes cuya fisiología no responde a las reglas del adulto sano. La embarazada, el niño y el adulto mayor descompensan de forma distinta, y el error más frecuente es aplicarles el patrón del adulto joven. Las preguntas piden reconocer esas diferencias y anticipar lo que cambian en la evaluación y en el transporte.
El embarazo modifica la fisiología materna: aumenta el volumen circulante y la frecuencia cardíaca, y por eso la embarazada puede perder una cantidad importante de sangre antes de mostrar signos de shock. Cuando aparecen, el compromiso fetal ya lleva tiempo instalado. En decúbito supino, el útero grávido puede comprimir la vena cava y reducir el retorno venoso: el síndrome de hipotensión supina mejora desplazando el útero hacia la izquierda.
El sangrado del tercer trimestre orienta a dos cuadros distintos: la placenta previa suele dar sangrado rojo e indoloro, mientras que el desprendimiento prematuro de placenta se acompaña de dolor y útero endurecido. La preeclampsia combina hipertensión con otros hallazgos y puede progresar a convulsiones; ante una embarazada con cefalea, alteraciones visuales o edema, el traslado se decide con ese riesgo en mente.
El trabajo de parto tiene tres etapas: dilatación, expulsión y alumbramiento. Los signos de parto inminente son contracciones frecuentes y regulares, sensación de pujo y coronamiento. Ante ellos la decisión no es correr, sino preparar el parto donde se está. Se preparan campos limpios, se apoya la cabeza sin tirar y se controla la salida. El prolapso del cordón, la presentación podálica y la distocia de hombros son urgencias que exigen aviso temprano al centro receptor. En el recién nacido, las prioridades inmediatas son secarlo, mantenerlo caliente, estimularlo y evaluar su respuesta; la valoración de Apgar registra frecuencia cardíaca, esfuerzo respiratorio, tono muscular, irritabilidad refleja y color. Las maniobras avanzadas de reanimación neonatal siguen el protocolo del sistema y quedan fuera del alcance de este material.
El niño no es un adulto pequeño. Tiene la cabeza proporcionalmente mayor y el occipucio prominente, la vía aérea más estrecha y fácil de obstruir, la lengua relativamente grande, respiración predominantemente diafragmática y mayor superficie corporal en relación con su masa, lo que lo enfría más rápido. Compensa muy bien y de golpe deja de compensar: la hipotensión en el niño es un signo tardío.
La evaluación empieza desde la puerta con el triángulo de evaluación pediátrica: apariencia, trabajo respiratorio y circulación cutánea. Permite decidir en segundos si el niño está estable, en dificultad respiratoria, en insuficiencia respiratoria o en shock, antes de tocarlo. Un niño que deja de luchar y se queda quieto no está mejorando. En vía aérea pediátrica se separan cuadros de presentación distinta, como el que cursa con tos perruna y el que se presenta con fiebre alta, babeo y postura de olfateo, cuya sospecha contraindica maniobras que agiten al niño.
El envejecimiento reduce la reserva de todos los sistemas: menos elasticidad vascular, menor respuesta a la taquicardia, piel frágil, huesos osteoporóticos, menor sensación de sed y de dolor. De ahí tres consecuencias prácticas: las enfermedades graves se presentan de forma atípica —el infarto sin dolor, la infección sin fiebre, la neumonía como confusión—; la polifarmacia genera efectos e interacciones que imitan otras enfermedades; y un mecanismo aparentemente banal, como una caída desde su propia altura, puede producir lesiones graves. Distinguir el delirio, de instalación aguda y fluctuante, de la demencia, progresiva y crónica, cambia por completo la interpretación de la llamada. La sospecha de maltrato del adulto mayor, igual que la de maltrato de menores, obliga a documentar de forma objetiva y a informar según la legislación aplicable en Puerto Rico.
1. El aumento del volumen circulante durante el embarazo implica que la gestante:
El aumento fisiológico del volumen circulante permite a la gestante compensar una pérdida importante antes de mostrar signos de shock, momento en el que el compromiso fetal ya lleva tiempo instalado. Las guías de emergencias obstétricas piden anticipar esa evolución en lugar de esperar los signos clásicos.
2. El síndrome de hipotensión supina del embarazo avanzado se produce porque:
En decúbito supino, el útero grávido puede comprimir la vena cava inferior, reducir el retorno venoso y provocar hipotensión y mareo. Las guías de emergencias obstétricas indican desplazar el útero hacia la izquierda o girar a la paciente sobre ese lado como medida inmediata.
3. El desplazamiento del diafragma por el útero grávido en el embarazo avanzado produce:
El ascenso del diafragma reduce la reserva respiratoria de la gestante, que desatura con mayor rapidez ante cualquier compromiso. Las guías de emergencias obstétricas derivan de ahí la importancia de asegurar la oxigenación materna antes de que aparezcan signos de deterioro.
4. El sangrado indoloro y de sangre roja en el tercer trimestre orienta hacia:
La placenta previa se manifiesta de forma característica como sangrado rojo e indoloro en el tercer trimestre, mientras que el desprendimiento se acompaña de dolor y de útero endurecido. Las guías de emergencias obstétricas desaconsejan cualquier exploración vaginal en el ámbito prehospitalario ante un sangrado del tercer trimestre.
5. El desprendimiento prematuro de placenta se sospecha ante:
El desprendimiento cursa con dolor abdominal y útero endurecido, y el sangrado puede quedar retenido y no ser visible desde el exterior. Las guías de emergencias obstétricas advierten de que la magnitud del sangrado externo no refleja la pérdida real en este cuadro.
6. En una mujer en edad fértil con dolor abdominal bajo y signos de shock, debe considerarse:
El embarazo ectópico complicado puede producir una hemorragia interna grave y debe considerarse en toda mujer en edad fértil con dolor abdominal bajo y signos de shock, aunque desconozca su estado. Las guías de emergencias obstétricas lo sitúan entre las causas de abdomen agudo con mayor mortalidad evitable.
7. Los hallazgos que hacen sospechar preeclampsia en una gestante incluyen:
La preeclampsia combina elevación de la presión arterial con cefalea, alteraciones visuales, dolor epigástrico y edema, y puede progresar hacia convulsiones. Las guías de emergencias obstétricas piden trasladar con prioridad y reducir los estímulos durante el traslado cuando existe esa sospecha.
8. Ante una gestante con una crisis convulsiva en el tercer trimestre, además de proteger a la paciente conviene:
La convulsión en una gestante del tercer trimestre obliga a proteger a la paciente, reducir los estímulos, asegurar la vía aérea y trasladar con prioridad avisando al centro receptor. Las guías de emergencias obstétricas incluyen el desplazamiento uterino hacia la izquierda entre las medidas del traslado.
9. Los signos que indican un parto inminente incluyen:
El parto inminente se reconoce por contracciones frecuentes y regulares, sensación irreprimible de pujo y visualización de la presentación en el introito. Las guías de emergencias obstétricas indican preparar el parto en el lugar cuando aparecen esos signos, en lugar de iniciar un traslado que no llegará a tiempo.
10. Las tres etapas del trabajo de parto son:
El trabajo de parto se divide en dilatación, expulsión del feto y alumbramiento de la placenta. Las guías de emergencias obstétricas piden documentar la fase en la que se encuentra la paciente y la hora de cada acontecimiento, dato que el centro receptor no podrá reconstruir después.
11. Durante la salida de la cabeza del recién nacido, la actuación del proveedor consiste en:
La actuación consiste en apoyar la cabeza y controlar una salida demasiado rápida, sin ejercer tracción ni presión sobre el abdomen materno. Las guías de emergencias obstétricas advierten de que la tracción y la presión abdominal pueden producir lesiones graves a la madre y al recién nacido.
12. Si tras la salida de la cabeza se aprecia una vuelta de cordón alrededor del cuello, la actuación indicada es:
Ante una circular de cordón se intenta deslizarla con suavidad por encima de la cabeza; sólo cuando no es posible y está muy tensa se recurre a las maniobras que autorice el protocolo del sistema. Las guías de emergencias obstétricas descartan tirar del cordón o empujar la cabeza hacia el interior.
13. Ante un prolapso de cordón umbilical, la actuación prioritaria es:
En el prolapso de cordón, la presentación comprime el cordón e interrumpe la circulación fetal, de modo que la prioridad es aliviar esa compresión conforme al protocolo y trasladar con máxima prioridad avisando al centro. Las guías de emergencias obstétricas descartan reintroducir el cordón y pinzarlo en la escena.
14. La presentación podálica se reconoce porque:
En la presentación podálica asoman primero las nalgas o los pies, y el riesgo principal es el atrapamiento de la cabeza al final del expulsivo. Las guías de emergencias obstétricas piden avisar al centro receptor de inmediato y actuar conforme al protocolo del sistema durante el traslado.
15. Tras el nacimiento, el cordón umbilical se pinza y se corta:
El momento y la técnica del pinzamiento y corte del cordón los define el protocolo del sistema. Las guías de emergencias obstétricas piden documentar la hora de nacimiento y la del pinzamiento, y no ofrecen una pauta única aplicable a todos los sistemas.
16. Tras el alumbramiento, la placenta expulsada debe:
La placenta se conserva y se traslada con la paciente, porque su examen permite comprobar si la expulsión fue completa. Las guías de emergencias obstétricas piden documentar la hora del alumbramiento y valorar el sangrado materno posterior durante todo el traslado.
17. El sangrado materno abundante tras el alumbramiento se relaciona con frecuencia con:
El sangrado posparto abundante suele deberse a una contracción uterina insuficiente, y el masaje del fondo uterino conforme al protocolo del sistema es la medida prehospitalaria habitual. Las guías de emergencias obstétricas piden valorar además la posibilidad de retención de restos placentarios.
18. Las primeras acciones tras el nacimiento de un recién nacido vigoroso son:
En el recién nacido vigoroso, secar, mantener el calor, estimular y valorar la respuesta son las primeras acciones, evitando la pérdida de temperatura. Las guías de atención al recién nacido no recomiendan la aspiración sistemática ni el baño en el ámbito prehospitalario.
19. La valoración de Apgar registra:
La valoración de Apgar recoge cinco componentes: frecuencia cardíaca, esfuerzo respiratorio, tono muscular, irritabilidad refleja y color. Las guías de atención al recién nacido piden documentarla en los momentos que fije el protocolo del sistema, sin que sustituya a la valoración clínica continua.
20. La pérdida de calor del recién nacido preocupa porque:
El recién nacido tiene una superficie corporal muy grande respecto de su masa, está húmedo al nacer y apenas puede generar calor por temblor, de modo que se enfría con rapidez. Las guías de atención al recién nacido sitúan el secado y el mantenimiento del calor entre las primeras medidas.
21. Si un recién nacido no respira de forma eficaz tras el secado y la estimulación, el proveedor debe:
La reanimación neonatal sigue el protocolo del sistema y la formación presencial correspondiente, y este material no reproduce sus secuencias ni sus parámetros. Lo que sí corresponde a cualquier nivel es reconocer que el secado y la estimulación no han sido suficientes y actuar sin demora.
22. La vía aérea del niño pequeño se obstruye con más facilidad que la del adulto porque:
La vía aérea pediátrica es más estrecha, la lengua es proporcionalmente mayor y el occipucio prominente tiende a flexionar el cuello en decúbito. Las guías de vía aérea pediátrica derivan de esos rasgos la importancia de la posición de la cabeza y del acolchado bajo los hombros.
23. El triángulo de evaluación pediátrica permite:
El triángulo de evaluación pediátrica valora apariencia, trabajo respiratorio y circulación cutánea desde la distancia y permite clasificar el estado fisiológico del niño antes de tocarlo. Las guías de atención pediátrica lo consideran una herramienta de cribado rápido, no un sustituto de la valoración completa.
24. En el triángulo de evaluación pediátrica, la alteración simultánea del trabajo respiratorio y de la circulación cutánea sugiere:
La alteración conjunta de los tres lados o de trabajo respiratorio y circulación cutánea define un fallo cardiopulmonar que exige actuación inmediata. Las guías de atención pediátrica emplean las combinaciones del triángulo para asignar una categoría fisiológica antes de cualquier medición.
25. Los signos de dificultad respiratoria en el lactante incluyen:
El aleteo nasal, el tiraje, el quejido espiratorio y las retracciones son signos visibles de trabajo respiratorio aumentado en el lactante. Las guías de atención pediátrica advierten de que un lactante que deja de luchar y se queda quieto no está mejorando, sino agotándose.
26. El cuadro pediátrico que cursa con tos perruna y estridor, habitualmente de predominio nocturno, es:
La tos perruna con estridor corresponde a una inflamación vírica de la vía aérea superior, distinta del cuadro bacteriano que cursa con fiebre alta, babeo y postura de olfateo. Las guías de atención pediátrica advierten de que en este segundo cuadro debe evitarse toda maniobra que agite al niño.
27. Ante un niño con fiebre alta, babeo y postura de olfateo, la conducta correcta es:
Ante la sospecha de una obstrucción inflamatoria grave de la vía aérea superior, cualquier maniobra que agite al niño o que explore su faringe puede desencadenar una obstrucción completa. Las guías de atención pediátrica indican mantenerlo cómodo, con su cuidador, y trasladar con prioridad.
28. La convulsión febril en el niño pequeño se caracteriza por:
La convulsión febril aparece en el contexto de una elevación de la temperatura en niños pequeños y suele ser breve y autolimitada. Las guías de atención pediátrica piden buscar el foco de la fiebre, valorar signos de infección grave y trasladar, porque el episodio requiere valoración médica.
29. Los signos de deshidratación en un lactante incluyen:
En el lactante, la deshidratación se manifiesta con mucosas secas, reducción del número de pañales mojados, llanto sin lágrimas, fontanela deprimida y letargia. Las guías de atención pediátrica piden preguntar de forma expresa por el número de pañales, dato objetivo y fácil de obtener.
30. En un lactante, la fontanela deprimida sugiere:
La fontanela deprimida sugiere deshidratación, mientras que una fontanela abombada en un lactante tranquilo orienta hacia un aumento de la presión intracraneal. Las guías de atención pediátrica piden explorarla con el niño incorporado y en calma, porque el llanto la modifica de forma transitoria.
31. En un niño con dificultad respiratoria, la posición de transporte adecuada es:
El niño con dificultad respiratoria adopta de forma espontánea la posición que le resulta más eficaz, y forzar otra puede empeorar el cuadro. Las guías de atención pediátrica recomiendan mantener al cuidador cerca siempre que sea posible, porque la agitación aumenta el consumo de oxígeno.
32. La bradicardia en un lactante con dificultad respiratoria debe interpretarse como:
En el lactante, la bradicardia suele ser consecuencia de la hipoxia y precede al paro cardíaco, de modo que constituye un signo de gravedad extrema. Las guías de atención pediátrica insisten en corregir la oxigenación y la ventilación como primera respuesta ante ese hallazgo.
33. Ante un niño consciente con obstrucción completa de la vía aérea por cuerpo extraño, la actuación se rige por:
Las maniobras de desobstrucción se aplican conforme al protocolo del sistema y varían según la edad del niño. Las guías de vía aérea pediátrica desaconsejan de forma expresa el barrido digital a ciegas, que puede impactar el cuerpo extraño y convertir una obstrucción parcial en completa.
34. Al valorar a un niño, la información aportada por su cuidador habitual:
El cuidador conoce el comportamiento habitual del niño y detecta cambios que un observador externo no percibiría, dato de gran valor en la valoración pediátrica. Las guías de atención pediátrica piden preguntar de forma expresa si el niño está distinto de lo habitual.
35. Los hallazgos que hacen sospechar maltrato infantil incluyen:
La discordancia entre la lesión y el mecanismo relatado, el retraso injustificado en la consulta, los relatos cambiantes y las lesiones en distintos estadios de evolución hacen sospechar maltrato. Las guías de atención pediátrica piden documentar los hallazgos de forma objetiva, sin acusaciones ni interpretaciones.